miércoles, 11 de noviembre de 2009

MEJOR EDUCACION = MAYOR PREVENCION

SI QUIERES MALOGRAR A TU HIJO


Dale todo lo que quiera, satisfaciendo sus caprichos. Lo harás creer que todo se alcanza sin esfuerzo, y cuando sea mayor exigirá lo mismo de la sociedad. Recoge todo lo que él tira y desordena; permite que destruya a su antojo y repara los daños sin reconvenirlo. Crearás en él la idea de que todo el mundo debe servirlo y que él tiene derecho a exigirlo. Dale siempre la razón, contra el maestro, los vecinos, los mayores o los compañeros y lo harás soberbio e injusto, convenciéndolo de su infalibilidad. Festeja sus palabrotas y conseguirás envilecer sus expresiones y deformar sus intenciones.-
Aplaude la grosería y la fuerza bruta y creerá razonable aplicar la ley de la selva. Cuando falte el respeto a alguien, sonríele. Perderá la noción de la consideración a sí mismo. Apoya su tendencia al engaño y aprovechamiento. Estimularás los malos instintos qe llevamos dentro. Tolera que sea desconsiderado con los humildes o los servidores y perderá la noción de la convivencia y el amor al prójimo. Permite que se aleje de la religión de sus padres y crearás el escepticismo en su moral. Ya no tendrá consuelo cuando lo alcance el dolor o lo abrume la desgracia. Foméntale el lujo desmedido y podrá alcanzar algún placer, pero no la felicidad, confundiendo sus conceptos. Si no le haces ver casi a diario lo mucho que posee, sólo por haber “nacido en este tiempo” y “este medio” sin que para ello hayan concurrido su voluntad ni su esfuerzo, no comprenderá “la deuda del Hombre con la sociedad”; le faltará el impulso generoso de la solidaridad social y sólo será un resentido. Deja que maltrate a los animales y destruya las plantas; se convertirá en un hereje; entonces no podrá gozar del maravilloso espectáculo y ejemplo de la naturaleza. Disimula la mentira y se convencerá de que puede engañar; pero perderá la confianza en la palabra, en los demás y en sí mismo. Tolera que no respete la propiedad ajena y le faltará tranquilidad para gozar de la suya.

Conclusión: Así habrás conseguido formar un ser eternamente insatisfecho, resentido, desubicado y, por ende, absolutamente desgraciado. Probable cliente de juzgados y habitante de las cárceles.

Haz lo contrario y conseguirás que tu hijo alcance la alegría de vivir y comprenda que en ella reside la felicidad, en cuanto pueda lograrse en este mundo.

(del “Mensaje a los padres argentinos” de Jorge A Zavalía Lagos).
Fuente: diario Clarín del 4.7.70
Reproducción autorizada por el autor.